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La tarea... Chapala 2018

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Chapala 2018   Un terreno lleno de árboles, una palapa con hamacas y el lago de Chapala de fondo. Una cocina en medio del terreno, un igloo nuestro refugio y una fogata nuestra luz. Caminar nuestra aventura, caminar hacia el lago, caminar hacia el pueblo. Sentarnos en la plaza, observar a los pelícanos, ver a los pescadores, beber junto a ellos, tomarnos fotos.  Caminar de regreso y comer en un mirador, brindar con tequila, hablar sobre el amor y esperar el anochecer. Manejar por la carretera sintiéndonos audaces, quedándonos mudos, ensimismados, incómodos, dejando ir las ilusiones en cada kilómetro recorrido.  Esa es la última imagen que tengo de nosotros, después vino el insulto más grande y doloroso, el silencio, no saber de ti ni la razón de tu partida. Mi consuelo, llorar por días bajo la regadera tratando de entender ¿qué pasó? ¿Qué hice? Han pasado tres meses y ya no lloro, ya no me pregunto sobre ti porque en este dolor encontré respuestas sobre mí.

1° de febrero

Hace un mes que tengo ojeras, he hecho de todo para que se me quiten, hasta compré una crema cicatricure,   ya dos veces me corté el cabello porque no me hallo conmigo, primero tuve copete de frente pero me sentí señora, ahora tengo copete de lado y me siento más yo.   Todos los días camino con Lorenzo, escucho audios con meditaciones,   fui a que me leyeran las cartas y el café, llevo tres sesiones de terapia, escribo un diario, rezo todos los días y esta semana puedo decir que me siento mejor, ya no siento esa sensación extraña en el pecho, hace más de una semana que ya no lloro, ahora más bien canto y bailo mientras hago mis pendientes de casa y sin embargo hay días que me sigo preguntando ¿qué pasó? ¿qué hice?  

see the signs

See the signs fue el primer mensaje que recibí de su parte, y yo que buscaba señales lo tomé literal.   Le gustaba la bici, la naturaleza, el mar, quería viajar por México y el mundo, tenía barba, era melómano, me hablaba bonito y me regaló flores. Con sus palabras logró regresarme la ilusión del amor, las ganas de compartir una casa y una vida, tuve ganas de dejar lo conocido y probar cosas nuevas, dejar mi barranca, mi ciudad de subidas y bajadas donde puedo ir a todos lados caminando. Sus abrazos me iluminaron los ojos y me c recieron la sonrisa, me llenaron el pecho de emoción y para mí todo mejoró, no podía esconder mi emoción. Hablé con muchos de su sonrisa, de sus mensajes, de mi alegría, me gané el ramo en una boda y lo bendije. Caminé mi ciudad de la mano con él y le mostré mis rincones favoritos, viajé kilómetros y descubrí las bellezas de un lago que había oído nombrar en las canciones de Tin Tan.   Confié, reí, dudé y lloré. Me cegué y no vi que lo bautizaron co...