La montaña te da lo que necesitas. A veces sus regalos son hacerte sentir la persona más fuerte del universo porque estar ahí te da la certeza de que puedes con todo. También te regala paisajes hermosos que te hacen sentir únic@ por estar ahí y poderlos disfrutar, risas, lesiones y/o amig@s/familia. Otras te regala preguntas y/o respuestas y otras, como hoy, te da mal de montaña para que pares y te hagas caso. Hagas caso a tu cuerpo que está cansado y no quiere seguir, hagas caso a esas emociones que bullen dentro de ti desde hace días y no las dejas salir... Hoy desde que empecé a caminar no me sentí bien, me dio dolor de cabeza, veía brillitos, me sentía mareada, las piernas me pesaban y no lograba equilibrar mi respiración. Tomé descansos, respiré profundo, comí chocolate, tome agua, pero mi malestar no cedió. Decidí parar y tuve la fortuna de que mi prima, una de mis compañeras de caminata, también decidiera no seguir con el ascenso. Nos quedamos en el segundo punto de descans...